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15/07/2010 Verano en stand by
Me tomo unos días de descanso así que, como hace la prensa del corazón, parto “hacia unas merecidas vacaciones”. Esa frase adjudicada a personajes como Ana Obregón o la princesa de Mónaco, suena casi ofensiva. ¿Merecidas? Nosotros trabajamos un poco más, no mucho, que algunas de estas mujeres (y algunos hombres) cuya actividad más sudorosa es acudir al masajista cada mañana. Les vengo recomendando este consejo hace veinte años: no vean mucho la tele en verano. Ni siquiera en invierno. Pero en verano, es preferible prescindir completamente o tenerla semi apagada. Después del atracón de mundial que nos hemos metido al cuerpo, en donde hemos consumido en un mes toda la audiencia que nos toca para un año, dejen a su cuerpo bullir y a su mente en encendido plano, en stand by. No la toquen mucho. Se regodeen ustedes con las emotivas imágenes de los chicos de la Roja, solo en el recuerdo. Yo me emocioné con la aparición de Álvaro, el hijo de Del Bosque, que ha dado presencia y luz a unos seres que en muchas ocasiones estaban escondidos. Por la tele, sobre todo. Su felicidad ha sido una de las notas del año. Constaten en las playas que hay más turistas que nunca. Extranjeros contagiados por la marca España, que dejarán sus dineros. Presuman con orgullo de su selección, de sus raíces, y recuerden que el futbolista que nos toca más cerca es Arbeloa. Es el nuestro. “Sí, sí, es amigo mío”, pueden fardar. Y regresen. El curso está a la vuelta de la esquina y yo necesito lectores para mi columna. Salud, hermanos.
Vivir de las reposiciones
La crisis se notará en el nuevo curso, pero verán ahora en verano como abundan las reposiciones. Más que nunca. Las teles echarán mano de su archivo y nos darán una excusa para apagarla.
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