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Su
segunda incursión fundamental en este apasionante universo
del chismorreo tuvo lugar en 1968, año en que Alloza
se vio agraciada con el segundo premio de la lotería
del Niño.
Una
lluvia de millones cayó sobre el pueblo gracias a la
suerte de Valero Minguillón, a la sazón vendedor
de los cupones. ¿Cuál fue la intervención
de Joaquín en este acontecimiento?
Tuvo
el olfato periodístico de llamar urgentemente por teléfono
a la redacción de el periódico turolense Lucha,
para comunicar la noticia.
De
inmediato y en taxi, se presentó en la localidad un redactor
(bueno, el redactor) del diario que cubrió el evento
con fotos y grandes elogios a nuestro comunicante.
Joaquín
aún conserva ese reportaje original; la mayoría
de sus escritos posteriores no los guarda, con eso queda todo
dicho.
Fue en Teruel donde desarrolló plenamente su faceta de
periodista-aficionado. Allí logró colaborar de
forma semanal a través de una página propia en
el diario Lucha (ahora se entienden los elogios anteriores),
dedicada a la música moderna.
La
página tenía un título muy adecuado a la
psicodélica época: Discodelismo-68. Allí
se hablaba de los primeros conciertos de Víctor Manuel
o Serrat, e incluso de los comienzos de José Antonio
Labordeta.
Aún
se guardan algunos ejemplares de estas páginas, para
felicidad de los investigadores (¿hay alguno por ahí?).
A
la par que escribía, Joaquín también colaboraba
en un programa semanal de radio junto a Cesáreo Fernández
(a la sazón -¡qué bonita expresión!-
compañero de voces de Joaquín), que dedicaban
a la música también.
Se
trataba de ponerle sonido a la página periodística.
La emisora, como no, era la Cadena Sindical, emisora del Movimiento.
Y ya, para ser justos y exhaustivos, justo es decir que Carbonell
colaboró también en una página que los
estudiantes (algunos solamente) del colegio San Pablo de Teruel,
elaboraban para el diario (¿lo han adivinado?) Lucha.
Da
la impresión de que ahí sólo luchaba Carbonell.
Pero, no, junto a Joaquín participaban nombres egregios
que luego han sido y son vitales: Federico Jiménez Losantos,
hoy gran conductor de opinión en España; Pedro
Luego, excelente maestro y experto en medios de comunicación.
José Antonio Labordeta. José Sánchis Sinisterra,
notabilísimo autor y director de teatro. Eloy Fernández
Clemente, historiador único, figura imprescindible en
la historia de Aragón. Agustín Sanmiguel, prestigioso
experto en historia árabe. Magüi Mira, que por entonces
vivía de incógnito su pasión por el teatro...
En fin, un puñado grande de personajes que coincidieron
en esa etapa en Teruel, mostrando al mundo que la ciudad existía.
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