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Crítico de TV en El Día (1984-90)
Crítico de TV en El Periódico de Aragón
(desde 1990)
Autor del primer ensayo televisivo sobre las cadenas privadas
y públicas: "Apaga y vámonos, guía
para la supervivencia"
(Ediciones B, Barcelona, 1992)
Participación en numerosos debates radiofónicos
(Cope, SER, Onda Cero, RNE, en programas de Antonio Herrero,
Julia Otero, Concha G. Campoy) así como numerosas entrevistas
sobre el tema en todas estas emisoras y en TVE, TV Galega, y
radios autonómicas)
Decenas de charlas-conferencia en institutos aragoneses y
casas de cultura y de mujeres de Aragón (Ejea, Alcorisa,
Zaragoza, Tarazona, Nª Sª del Pilar, Guadalajara,
Logroño, Valencia, Pina de Ebro, Tudela, Teruel, Montalbán,
etc. etc.)
Aunque parezca sorprendente, Joaquín es un amante de
la televisión. Puede plantarse hasta cuatro horas delante
de la pantalla sin pasar por el baño.
Nadie
-ni siquiera él mismo- conoce a ciencia cierta esta pasión
casi vergonzosa. Se cuenta que todo fue fruto de la casualidad
(así han nacido teorías diversas y descubrimientos
humanitarios); cuando se creó El Periódico de
Aragón, Carbonell fue de los últimos en ser llamados
para trabajar en el gran proyecto.
El
acudía a la cita con el ánimo de encargarse de
la sección de cultura, incluso como mal menor, hubiera
aceptado de buena gana participar en el proyecto deportivo.
Todo eso ya estaba adjudicado. Sólo quedaba la crítica
de Televisón.
O eso o nada.
Y claro, hay que pagar las facturas, llevar a los niños
a un colegio. A cualquier colegio...
Aceptó, a sabiendas de que ahí comenzaba su declive
personal y su degradación familiar. Crítico de
televisión.
Incluso técnico de televisión hubiera sido mejor.
Y hubiera ganado mucho más dinero.
Sus fantasmas personales tienen nombres como Tamara, Jorge el
Bosnio, Belén Esteban, Rodríguez Menéndez,
Paquirrín... El mismo Pepe Navarro llegó a escribirle
una hermosa carta en la que le insultaba sin ningún tapujo.
Joaquín llleva una fotocopia de ella en la cartera y
la va mostrando por los cenáculos zaragozanos... Con
orgullo, incluso. "¡Me ha escrito Pepe Navarro!"
Los
médicos dicen que se repondrá.
Todo es cuestión de reposo, alimentación mediterránea,
y mucho cariño.
Recientemente se quitó del tabaco. ¿Por qué
no ha de poder quitarse de la tele?
Algunos lo consiguen.
¡Vamos, arriba los corazones!
¡Vamos, vamos, que nos vamos!
¡Venga, Joaquinito, que te ves de puta madre!
(Qué
pena, Dios mío, con el futuro que tenía)
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