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En
Zaragoza continúa la imparable carrera periodística
de Joaquín. Dado que en esta ciudad no puede estudiar
periodismo, decide ejercerlo.
Y
tras su etapa primera como cantautor, se empeña profesionalmente
en varias ramas de la comunicación. Para sintetizar lo
que no tiene fin evoquemos estas etapas:
1982. Comienza a colaborar en el naciente Día de Aragón.
Al principio lo hace con una sección semanal llamada
Leña al mono, de una página.
1984. Entra como colaborador en TVE-Aragón, donde realiza
todo tipo de actividades, desde guionista a presentador o director
de programas. Allí pone en marcha espacios como Tres
asaltos, Poemclip o Musicaire, por el que pasan todos los cantantes
y grupos aragoneses de música.
1985-87. Colabora de paso en dos espacios para RNE y Radio Heraldo,
programas que dirige y presenta.
1998. Retorna a El Día para elaborar el suplemento Los
Aragoneses, junto a Roberto Miranda. De paso colabora también
en el suplemento de humor, La Noche, junto al anterior y Mariano
Gistaín. Elabora también la crítica casi
diaria de TV bajo el título de La solana catódica.
(Solana era el director de TVE).
1990. Es fichado para el nuevo proyecto periodístico
El periódico de Aragón, donde se encarga de la
crítica de TV, bajo el epígrafe de "La antena
paranoica", que sigue luciendo después de 10 años.
En El periódico realiza también una entrevista
diaria a personajes aragoneses como nacionales, habiendo entrevistado
hasta la fecha a no menos de 2.500 personas.
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